divendres, 10 de maig de 2013

Que vivan los idiotas que nos hacen reír.


Tengo que contarte una cosa. El otro día me acordé de que yo hice lo mismo que tú. Le odié durante un tiempo pero si le miraba a los ojos, me comportaba como si no hubiera pasado nada, le quería y eso no lo puede evitar nadie. Le trataba como a un amigo de toda la vida, con los que puedes contar para cualquier cosa. Yo también. Yo también contaba cuentos a la gente y lee hablaba de lo mucho que le odiaba. Yo también. Pero yo también guardaba en un rinconcito una pizca de esperanza que me llevara de vuelta con él. Y si se acababa la esperanza, yo decía que le odiaba. Pero yo no cometi el error de atentar al amor y no mirar de frente bien alto, de ponerme guapa y salir a la calle, a pasármelo bien, a gritar como una loca y a reirme por tonterías. Hazlo bien ahora que puedes. Vístete y sal a la calle, ponte los tacones más altos que tengas y sonriele al espejo. Ponte demasiado maquillaje y el escote que nunca te pondrías. Vive.